Entre mochilas que se caen, colores sin tapa y pegamentos que “misteriosamente” aparecen abiertos, es normal que los materiales de los niños se gasten antes de tiempo.
La buena noticia es que el cuidado también se aprende, igual que leer, sumar o recortar.
Este es un espacio para los papás y maestros que quieren que los niños aprovechen sus materiales al máximo, mientras desarrollan hábitos de responsabilidad, orden y cuidado.
1. Empieza por la conversación, no por el regaño
Antes de pedirles que cuiden sus cosas, vale la pena explicar por qué es importante:
- Los materiales les ayudan a aprender y crear.
- Cuidarlos es una forma de respetar su trabajo y el de los demás.
- Si duran más, se evita gastar de más y se genera menos basura.
Puedes usar frases simples como:
“Estos colores son tus herramientas para dibujar todo lo que imaginas. Si los cuidamos, te van a acompañar todo el año.”
En el salón, la maestra puede dedicar unos minutos al inicio de ciclo para hablar del “código de cuidado de materiales” del grupo.
2. Muestra cómo se usan (no asumas que ya lo saben)
Muchas veces los niños rompen o maltratan sus útiles porque nadie les mostró cómo se usan bien.
Algunas ideas:
- Con los lápices y colores: enseñar a no presionar demasiado, a sacarle punta con calma, a no golpearlos contra la mesa.
- Con los marcadores: mostrar que siempre se tapan hasta escuchar el “clic” y que no se dejan sin tapa sobre la mesa.
- Con el pegamento: enseñar que “un punto en cada esquina” es suficiente, en lugar de vaciar medio frasco en una sola hoja.
- Con las tijeras escolares punta roma: explicar que solo cortan papel o cartulina, no ropa, cabello o plástico duro.
Puede parecer obvio para un adulto, pero para un niño es aprendizaje nuevo. Un par de demostraciones al inicio del año ahorran muchos materiales después.
3. Crea rutinas antes y después de cada actividad
El cuidado se convierte en hábito cuando forma parte de la rutina, no solo de un recordatorio aislado.
En casa o en el salón, puedes establecer tres momentos:
Antes de empezar
- Revisar que todos tengan lo que necesitan: lápiz, goma, colores, pegamento, tijeras.
- Recordar la “regla de las tapas”: “Si lo abres, lo vuelves a cerrar”.
Durante la actividad
- Recordar suavemente: “Acuérdense de poner la tapa si ya no usan el marcador” o “Pegamos solo lo necesario para que la hoja no se arrugue”.
Al terminar
- Guardar cada cosa en su lugar: estuche, cajita, organizador o contenedor del salón.
- Revisar que no haya lápices rodando o hojas tiradas debajo de las mesas.
Puedes transformar esto en un mini juego:
“Vamos a hacer el reto del minuto: ¿quién deja su lugar más ordenado en 60 segundos, sin correr y sin empujar?”.
4. Dales un lugar fijo a los materiales
Los niños cuidan más lo que tiene un lugar claro.
- En casa, pueden tener una caja o canasta por niño donde guarden sus materiales de uso diario.
- En el salón, funcionar muy bien las bandejas, botes y contenedores etiquetados: colores, tijeras, pegamentos, hojas, etc.
- Para proyectos especiales, se pueden armar kits por equipo: una bolsita o caja con todo lo necesario que el grupo devuelve al final.
Cuando los niños saben dónde va cada cosa, es más fácil que:
- No se pierda.
- Se note si algo falta o está fuera de lugar.
5. Convertir el cuidado en juego y responsabilidad compartida
El objetivo no es que los niños sientan que están “castigados a ordenar”, sino que vean el cuidado como parte natural del trabajo creativo.
Algunas ideas:
- Encargados del material: cada día o semana, un niño o un equipo se encarga de revisar que los materiales regresen a su lugar.
- Tabla de logros: en lugar de premios grandes, puedes tener una tabla donde se anoten “días con materiales completos y bien cuidados”. Al llegar a cierto número, el grupo elige una actividad especial (cuento, canción, juego corto).
- Lenguaje positivo: en vez de “¡ya rompiste otro color!”, probar frases como: “¿Qué podríamos hacer diferente para que tus colores duren más?”.
Cuando los niños participan en el cuidado, sienten que el material también es su responsabilidad, no solo “algo de la escuela” o “algo de mamá y papá”.
6. Aprovecha los accidentes como momento de aprendizaje
Aunque haya reglas y rutinas, habrá colores sin punta, pegamento derramado y papeles rotos. No se trata de que nunca pase, sino de:
- Preguntar: “¿Qué crees que podríamos hacer para que esto no vuelva a pasar?”
- Ver juntos si fue un descuido, un juego brusco o simplemente falta de práctica.
- Mostrar cómo se repara o repone: sacar punta, limpiar, guardar mejor, reemplazar algún material entre todos.
Así los niños entienden que sus acciones tienen consecuencias, pero sin miedo ni vergüenza.
7. Cuidar los materiales también es cuidar el planeta
Una idea sencilla para cerrar el círculo es explicar que cuando un material dura más, se desperdicia menos:
- Se tiran menos cosas a la basura.
- Se aprovechan mejor los recursos.
- Se enseña a los niños que lo que usan tiene valor.
En este punto, papás y maestros pueden elegir materiales de calidad y, cuando sea posible, opciones más amigables con el medio ambiente, pero siempre acompañando con este mensaje:
“Lo más importante no es solo lo que compramos, sino cómo lo usamos y lo cuidamos”.
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